Volver a Gira “La Isla en versos”

La Habana

La isla en versos

 

Lina De Feria

                                       15 DE Octubre del 2011

En “La Isla en versos”, libro de Ediciones  La Luz, compilado por el poeta holguinero Luis Yuseff, hay el reconocimiento de la circunstancia del agua por todas partes. Concepto del isleño que, rondador más allá de los mangles, se permite el arte de ficcionar, dentro de los bordes de una cubanidad sincrética que nos acerca a la ensoñación del trópico. Las palabras no van a ser descarnadas, sino que se busca una formulación original en cada texto, cuidando lo primigenio de la palabra, el rasgo en contubernio con la Isla, dramática y aterradora. El mar, como hilo conductor de la telilla de araña, regresa una y otra vez, en eslabones múltiples, cuyo signo está dado en la propia fragilidad de lo flotante, de lo que se instala en el vórtice de la existencia, bote sin derivar pero de lados costeros donde la mirada pierde los horizontes.

Esta selección, concebida con el número de 100 poemas, obtiene particular interés por el rango de lo diferente en cada uno de los poetas acopiados. Nuestro interés, el nuestro, va a estar en el contenidismo jubiloso de la fragua poética donde se aunaron los poemas. Hay una botadura intensa donde no es posible el encallamiento de las visiones. Se refleja una distinta apropiación en algunos poetas de lo que puede ser la causalidad entre lo que significa vivir en la isla y ser parte de ella. En esa óptica múltiple se sacan conclusiones definitivas que nos sustantivan como seres humanos, y, a la vez, habla de la riqueza de la percepción vital de una profunda complejidad que no permite el frágil razonamiento folclórico sobre el significante de ser de islas.

Los jóvenes escritores de “La isla en versos” radarizan desde ángulos diversos y concluyentes, dándonos como un matizaje en la retribución de captar lo nativo. El tono va a ser, por supuesto, exaltado. En algunos momentos parecen soltar soga, e irse en la propia fluencia de los textos, experiencia única e imprescindible que dota de una mayor fantasía las peripecias por ciudades y campos del lugar donde se nace. Especie de cantata bethoviana, cada interpretación de la realidad isleña se convierte en paisaje unidimensional, por donde la elaboración no puede ser menos que técnicamente limpia y llena de coloratura. La audacia metafórica del amplio espectro de autores jóvenes, pero esencialmente formados en poéticas particulares, habla de un nuevo fenómeno protagonizado por ellos, y es el de buscar sólidos caminos por donde enrumbar las tesis de sus diferentes calidades ideoestéticas, logrando un panorama ciertamente prometedor y de amplias aristas. Quizás la constancia más importante esté en que la seriedad y propiedad que asume el conjunto de escritores ayuda a definir aquello que Gaztelu precisaba en “De lo bello con Dios”. En este caso es “De lo bello con La Isla”. Muy ajenos a la mutilación de las ideas, se trata de una literatura que renueva los viejos troncos de las arpas, y muestran el talento innegable que exhiben la mayoría de los poemas, lo múltiple en lo único, y el amor de calidades profundas que todos proyectan por Cuba.

Este libro se vuelve imprescindible en las bibliotecas que desean estar al tanto de los vuelcos generacionales que ocurren en el país. La selección ha sido ciudidadosa y lejos de los balbuceos. Casi todos los poetas imprimen la impronta del visionaje individual, lo que convierte al libro en un algo diáfano, que no satura, sino que dimensiona a cada escritor, dejándonos la sensación de que la estación de tiempo en que ellos están y sus poemas es el de la Primavera.

El libro, como capta el país, lo embellece a niveles máximos, y esto no es otra cosa que elevar el altímetro espiritual, cosa imprescindible, para los que fanatizados por ver el lado oscuro del corazón, obtienen, al leer “La isla en versos”, no solo la celebración de 25 años de la Asociación Hermanos Saíz, con alegría y buena literatura, sino con la plenitud tremenda del maravilloso y complejo mundo de la joven intelectualidad nuestra.

 

 

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