Nov 04

Unplugged, de Rubén

Por: Yusmel Pérez

Unplugged_Rubén Rodríguez~1–     Unplugged en inglés significa…. unplugged significa…–desisto rápido del diccionario bilingüe–. No importa, de cualquier manera Rubén Rodríguez empleará su propio significado para esta palabra en su peculiar forma de entender  y concebir la literatura.

El 24 de octubre en la peña Abrirse las Constelaciones en su sede Las tres Lucías se presentó Unplugged  de Rubén Rodríguez, la más reciente publicación de Ediciones La Luz. El título recopila algunos de los cuentos del autor en un volumen que a primera vista atrae por su formato y diseño de cubierta, a partir de una fotografía de Danny Baldwin, en el que Frank Alejandro ha mostrado una vez más haberse convertido en un especialista de su profesión. Para corroborar lo anterior invito a revisar Nubes de Liany Vento, en la que ha creado una nueva obra manipulando el Colibrí de Maiquel Rojas, o Desemplea la memoria  de Marcel Lueiro.

En Unplugged la mano del personaje fotografiado intenta salirse simulando un disparo planificado por Rubén, apunta directo a la psiquis del lector, en otra más de sus bromas maliciosas, anticipando lo que en el texto vas a encontrar. ‟Prefiero la malicia al aburrimiento”, sentenciaba en palabras previas a la lectura del cuento que da título al libro. Y así es la lectura de Unplugged,  amena y rápida motivada por el habla corriente en sus diálogos y los sagaces acontecimientos que diseñó para importunar a sus personajes creados, que consiguen mucho más de una divertida exclamación como la de los estudiantes de periodismo reunidos al final de la sala mientras el escritor realizaba la lectura del cuento.

Saliéndome de ese afán innato en los críticos de nombrar tendencias y encasillar obras para un mejor estudio, no quisiera enmarcar estos cuentos como pertenecientes al llamado realismo sucio que se ha instaurado de las últimas décadas en Cuba y ya pasa a ser algo más que una tendencia de moda. Ese realismo satanizado por algunos por los excesos de sus ejecutantes,  y acudido por otros debido a las  estrategias de publicación y ventas que permitió, por su capacidad para ganarse adeptos. Además de su efectividad para poner el dedo en la llega a la hora de tratar temas urgentes de nuestra realidad con el lenguaje de su tiempo.

Prefiero decir que Rubén ha atinado en encontrar una expresión narrativa en la que el humor, la ironía y hasta la burla intencionada –no mal intencionada–, se conjugan para salirse de esa manía de seriedad y solemnidad que infecta a la mayor parte de nuestros narradores contemporáneos y que no siempre trae beneficios. Tendencia inexplicable cuando nos jactamos de ser jaraneros criollos natos, como una de las más dignas de todas las cualidades nacionales. Cada vez que en nuestro arte ha aflorado la ironía, la picardía del doble sentido, han sido más acertadas y aceptadas las críticas más mordaces y causticas. Las estrategias de seducción se viabilizan y llegan hasta las cavidades más profundas con la menor de las laceraciones, sin claudicar del arte.

Trascendiendo la personalidad del autor – la sicológica y la creativa–, no considero que el objetivo de Rubén haya sido adentrarse en ese realismo militantemente. La elección de la sátira, la socarronada, son sus puentes para un objetivo superior a la blasfemia hilarante, no considero que además pretenda hacer de francotirador diletante. Sí para llegar a la esencia de personajes bien sustentados en el relato como Mauricio (El tigre según se mire) o Fernando  y Marielena (Unplugged), tan reales y tan propios de estos tiempos que habitan entre nosotros, quizás los tienes al lado. Para mostrarnos de forma convincente sus reflexiones sobre nuestra sociedad y las situaciones que enfrentamos los cubanos de hoy.

Así, en las diez historias reunidas en este volumen el hilo conductor se entreteje con la expresión de la sexualidad humana, el tema migratorio, tan sensible para los cubanos; las relaciones filiales y el encuentro de las diferencias. Todas estas cuestiones esenciales en los debates cotidianos de los habitantes de la isla actual. Lo peculiar radica en la mirada desprejuiciada e incisiva a la vez que ofrece en los textos. Tan profunda como detonadora de una carcajada instantánea.

Lo que pretende Rubén –periodista y escritor, artista en ambos – es dejar su huella y contribuir a marcar la diferencia.

Estas narraciones pasan de largo la simple contemplación porque hay en ellas una intención de comunicar, de educar –que también cabe aquí–, de exponer lo triste de las circunstancias cotidianas y de sus personajes –nosotros–. Debería crearse partiendo de la obra de Rubén una narrativa de la chanza o la socarronería.

De los diez cuentos reunidos en Unplugged recomiendo en especial a Los recomiendo todos.  Pero atentos: Unplugged no solo divierte, cala.

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