Autor: Erian Peña Pupo
Escribo en la arena la palabra horizonte…
Pocos poetas han calado tanto en la conformación del corpus poético nacional como Gastón Baquero (1914-1998). Él supo modelar con la escritura (como modelaban el barro los antiguos maestros alfareros) los contornos de la Isla. Sus límites y tantas extensiones. Las honduras y llanos, miedos y alegrías de una cubanía palpable. Pocos escritores han creado (Dulce María Loynaz, Virgilio Piñera, Eliseo Diego y José Lezama Lima, entre ellos) un sólido mito literario capaz de sedimentar la cultura de un país.
La cala (esta vez no proscrita como el poeta) de Gastón Baquero ha sido profunda y próspera. La vasija, perfecta para almacenar el agua de los días. Gastón Baquero celebra su centenario (exactamente el 4 de mayo) en voces que replican su voz, ecos que se extienden, resonancia plateadas desde los altos campanarios de piedra. En el sonido multiplicado de poderosos pianos amarillos que incendian de música la tierra a lo largo de toda la Isla.
Poderosos pianos amarillos. Poemas cubanos a Gastón Baquero (Colección Capella, Ediciones La Luz, 2013) es el regalo que el sello provincial de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Holguín, entrega al lector cubano ávido de buena poesía. Sin dudas, uno de los momentos especiales y esperados en la Feria del Libro Cuba 2014.
Este es un libro cofre. Texto misterioso y sobrecogedor. Más que una antología o una selección de poemas inspirados en la lírica de Baquero, Poderosos pianos amarillos… es un puente, una necesidad del quehacer editorial cubano. Una especie de aquelarre para rendir tributo místico a un poeta clave y vital.
Poderosos pianos amarillos (…) era un sueño hermoso, acariciado por un grupo de escritores radicados en el oriente cubano, escribe en unas notas que anteceden al prólogo, el poeta Luis Yuseff, al cuidado de la edición y quien en su mayoría seleccionó los textos de los más de 140 autores (radicados tanto fuera como dentro de la Isla ) que forman el libro.
“…es justamente un homenaje, pero lo aventaja, lo excede, lo rebasa: quizá tengamos en mano de enseñanzas,
de enseñanzas de la historia y de la sobrevivencia de la poesía en ella, del carácter de identidad que la poesía entraña, identidad de un hombre y de una Nación en sus evoluciones, en sus cambios, en sus nuevos retos. Aquí no hay solo un florilegio al uso, hay todo un libro que contiene poesía sobre un poeta, que lo alude o imita, que lo aplaude o lo deja pasar como un lampo sobre un lago del Paraíso”, escribe en el prólogo Gastón Baquero: centenario celebrado, el reconocido escritor Virgilio López Lemus.
Uno de los principales aportes del texto es el rescate (o el haberlos reunido en las mismas páginas) de las resonancias baquerianas en diferentes enfoques y amplitudes, tema que bien advierte López Lemus. Y como estas se extienden a voces jóvenes, nacidas en las últimas décadas del pasado siglo y de aún reciente carrera. Sorprende esa suerte de influjo y guía de Baquero, de referente lírico y necesidad en escritores que conocen su obra apenas en poemas sueltos o al pasar de mano en mano ediciones extranjeras (impresas o digitales) del autor de Memorial de un testigo.
Abre el libro (con una atractiva ilustración de cubierta del pintor Juan Carlos Anzardo) la obra de otro de los pilares de la poesía insular, Eugenio Florit y continúan cronológicamente nombres claves como los de Fina García Marruz, Luis Marré, Domingo Alfonso, José Koser y Lina de Feria. A los que continúan otros de consolidada obra en las últimas décadas, nacidos en los años 50 y los primeros decenios posteriores al triunfo revolucionario: Lourdes Gonzáles, Bladimir Zamora, Manuel García Verdecia, Alfredo Zaldívar, Alberto Acosta-Pérez, Roberto Méndez, Reynaldo García Blanco, Arístides Vega Chapú, Carlos Esquivel, Daniel Díaz Mantilla, Norge Espinosa, Ronel González y José Luis Serrano, entre muchos otros. Como también destacan autores más jóvenes, que pasan o rozan los treinta años de edad: Luis Yuseff, Frank Castell, Irela Casañas, Yanier H. Palao, Jamila Medina, Yunier Riquenes, Moisés Mayan y Legna Rodríguez, entre ellos; sin dudas muchas de las voces poéticas más interesantes actualmente.
Notable también la variedad geográfica de los poetas, miradas baquerianas desde las diferentes partes de la Isla y otros ámbitos. Esta edición incluye además, 10 fotografías del fotorreportero Kaloian Santos que dialogan con la obra de Baquero. Y el dossier En torno a un pez de fuego, con la poesía de varios poetas españoles y latinoamericanos, sumados al homenaje por el centenario de Baquero. Además de dos entrevistas al autor de Testamento de un pez, realizadas por el poeta cubano Felipe Lázaro, radicado en España.
“La diversidad de estilos, de puntos de vistas líricos y de diferentes calidades poemáticas es tal, que el homenaje se nos convierte también en material de estudio, en muy interesante y valioso texto referencial para la crítica, y también, por qué no, para la lectura gozosa y desinteresada, escribe López Lemus en el prólogo”.
Sincero y leal homenaje de Luis Yuseff y Ediciones La Luz a la impronta de Gastón Baquero en la poética nacional. Detrás de cada verso (a flor de piel o casi herméticamente) se escucha la voz de Baquero: profunda, original e inconfundible. Uno de las altas pilares de la generación de Orígenes, la poesía cubana y la lírica hispana en toda su amplitud. La luz de un faro al cual dirigir la tabla en alta mar cuando todo parece estar a oscuras. Cuando a lo lejos se ve el horizonte y se está en una playa escribiendo en la arena eternas palabras a los tiempos.


